viernes, julio 07, 2006

LA CIUDAD DE LOS CARACOLES MAGICOS.

LA CUIDAD DE LOS CARACOLES MÁGICOS

Según cuenta la historia allá por un tiempo remoto en la ciudad de Magun Cegura, existieron y aún existen unos caracoles de caparazón rojo que eran el designio de la gente con suerte, aún hoy se discute si la suerte era para quien los encontraba o sólo personas con suerte eran quienes se los cruzaban en su camino. Pero de cualquier manera los lugareños supieron adoptarlo, como siempre en la condición humana, a mejor conveniencia. Por lo tanto Shagrat II, el líder de la tribu allá por 1589 instauró la ley por la cual todos los caracoles daban suerte sin importar quien sea su portador, pero dicha suerte no tenia carácter transitorio ni se podía traspasar, por el mero hecho de ser el nuevo poseedor de un caracol, por lo tanto quien se lo encuentre por primera vez gozaría de fortuna eterna y quien lo avandonare poseería la desdicha de la desgracia por el resto de sus días. También era sabido que aquel que encontrara un caracol que ha sido abandonado por su anterior dueño también sufriría la mala fortuna que éste le confiriera, o sea, la pero suerte del mundo.

Así fácil es de dilucidarque en pocos años ningún lugareño se atrevía levantar un caracol de lomo rojo del suelo, puesto que era más probable que sea uno de mala fortuna a que sea uno que nunca haya perdido su condición de rastrero.

Pero se sabe bien que al paso del tiempo el mundo se entera de todo en arte por la globalización y en mayor parte por las viejas chismosas. Fueron los incautos visitantes,gente de otras tierras, quienes se acercaban a levantar, cazar o simplemente tropezar con estos caracoles.

Algunos turistas han reportado a las autoridades, numerosos plagios, según ellos creian no faltaba el niñato mal criado que pintaba con esmalte , un caracol cualunque y lo hacia pasar por uno de lomo rojo a cambio de algunas monedas....”caracoles de la suerte! de lomo rojo! este nunca fue alzado del suelo, garantido! “ era el grito mas popular de los niños del pueblo, mientras lo ponian en una bolsita de hojas de platano y lo despachaban al forastero a cmabio de una buena cantidad de monedas.

En realidad fueron pocos los que se dieron cuenta que el caracol que estaba en la bolsa habia sido levantado del suelo por los niños , pero es bien sabido que cuando uno vacaciona lo que menos quiere es pensar,m o quiza la poca difusión de esta salvedad los hacia ignorarla, la cosa es que la gran mayoria no se daba cuenta de este detalle, asi como tampoco que el caparazón dejaba de ser rojo a los pocos manotazos.

Miguel Solaris, un biólogo español alla por 1920 ,estudio la zona, ya desaparecida la tribu antes mencionada, pero haciendo algunos estudios de carácter étnico y antropológico, mas algunas preguntas a los lugareños pudo sacar las siguientes conclusiones:

1- Los caracoles de caparazón rojo , siempre fueron escazos en la zona , es mas quiza nunca existieron, o eran todos pintados.
2- La gente tiene la suerte que sus acciones generan, indistintamente de si un bicho baboso se cruza o no en su camino.
3- El anis del lugar sabe feo, la caña aceptable.
4- Este verso de los caracoles supone ser algo parecido a lo que últimamente dan por llamar marketing , cuando algo no interesa en lo mas minimo, hay que encontrar formas de volverlo interesante.
5- Se sospecha que la familia del actual alcalde, quiere revivir la tradición , pero sin la complejidad del lomo rojo, o de la levantada del suelo, haciendo de todos los caracoles del lugar animalillos de la suerte, quiza piense poner algunas sombrillas, un poco de arena, musica y hacer de los caracoles un actractivo turístico.
Probablemente la idea no haya sido innovadora...pues eso era antes....pero es bien sabido que los metodos no necesitan ser nuevo o innovadores para ser rentables.
Quien dude del ultimo parrafo , solo debe encender su televisor.

NOTA DEL AUTOR:Yo aun creo que la gente del lugar creia en los poderes del caracol de lomo rojo, asi como en mi cuadra siempre se supo que ser tocado por una gata peluda significa el desamor eterno, y da comezón poco menos que caminar decalzo sobre hortigas.

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